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Embolización de miomas uterinos guiada por imagen en San Pedro Garza García
Procedimiento endovascular · Oncología

Tratamiento de Miomas Uterinos sin Cirugía en San Pedro Garza García

Los miomas se alimentan de arterias que se pueden cerrar desde dentro. Al quedarse sin riego, se encogen y el sangrado y la presión ceden. El útero se conserva y no hay cirugía abierta.

Duración
60 a 90 minutos
Anestesia
Local con sedación
Ayuno
Sí
Modalidad
Hospitalaria, con una noche de vigilancia habitual
Acceso
Punción en la muñeca o la ingle
Útero
Se conserva
En qué consiste

Qué es y
para qué sirve.

Un mioma es un tumor benigno del músculo del útero. Es muy frecuente y muchas veces no da síntomas ni requiere nada. El problema aparece cuando produce sangrado menstrual abundante o prolongado, anemia por ese sangrado, sensación de peso o presión en el vientre, dolor, ganas frecuentes de orinar o aumento del volumen abdominal.

Durante mucho tiempo la respuesta a eso fue quirúrgica: quitar el mioma o quitar el útero. La embolización aborda el problema por otro lado. Los miomas dependen de ramas muy concretas de las arterias uterinas; se entra por una arteria de la muñeca o la ingle, se navega con un catéter muy fino hasta esas ramas y se cierran con partículas calibradas. Sin riego, el mioma se infarta y se va encogiendo en los meses siguientes.

El tejido sano del útero tiene otras fuentes de irrigación, y por eso el útero se conserva. No hay incisión quirúrgica: solo una punción. Es un procedimiento con años de respaldo en la literatura médica para el control de los síntomas, y la decisión se toma junto con tu ginecólogo, no en lugar de él.

Qué corresponde en tu caso no se decide con un ultrasonido de rutina. Hace falta una resonancia magnética que mapee cuántos miomas hay, dónde están, de qué tamaño y si lo que produce los síntomas son realmente ellos y no otra cosa, como la adenomiosis. Ese estudio es el primer paso.

Otro caso del mismo procedimiento, con el mapa arterial visto en angiografía.

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Indicaciones

¿Cuándo se considera?

Sangrado menstrual abundante o prolongadoCon o sin anemia secundaria documentada.
Presión o peso en el vientreAumento de volumen abdominal, dolor pélvico o dolor durante las relaciones.
Síntomas urinarios o intestinales por compresiónGanas frecuentes de orinar, dificultad para vaciar la vejiga o estreñimiento.
Deseo de conservar el úteroCuando la paciente no quiere una histerectomía o no es buena candidata a cirugía.
Riesgo quirúrgico elevado o anemia severaSituaciones en las que una cirugía mayor es poco recomendable.
Paso a paso

Cómo se hace,
de principio a fin.

01

Valoración con tu resonancia

Se revisa el mapa de los miomas y se confirma que los síntomas corresponden a ellos. Aquí se decide si eres candidata.

02

Acceso arterial

Se punciona la arteria de la muñeca o la ingle con anestesia local y se coloca un introductor.

03

Angiografía y cateterización selectiva

Se inyecta contraste para identificar las arterias uterinas y se avanza un microcatéter hasta las ramas que alimentan los miomas.

04

Embolización

Se liberan partículas calibradas hasta que el flujo hacia los miomas se detiene, controlándolo en pantalla.

05

Comprobación y compresión

Se repite la angiografía para confirmar el resultado, se cierra el sitio de punción y pasas a vigilancia con analgesia.

Antes

Cómo prepararte.

  • Lleva tu resonancia magnética de pelvis con imágenes y reporte. Es el estudio que define el tratamiento.
  • Lleva tus ultrasonidos previos y la valoración de tu ginecólogo.
  • Lleva biometría, coagulación y función renal: se usa medio de contraste yodado.
  • Informa si eres alérgica al medio de contraste o si tienes insuficiencia renal.
  • Informa si tomas anticoagulantes o antiagregantes. No los suspendas por tu cuenta.
  • Tiene que descartarse embarazo antes del procedimiento: se usa radiación. Dilo si hay cualquier posibilidad.
  • Se indica ayuno y necesitarás acompañante. Prevé una noche de estancia.
Después

Qué esperar
al salir.

  • Espera cólicos en las primeras 24 a 48 horas. Son esperables, a veces intensos, y se controlan con la analgesia que se deja pautada.
  • Es frecuente el síndrome postembolización: malestar general, cansancio y febrícula durante algunos días. No es infección.
  • Puede haber flujo vaginal durante semanas. Si se vuelve maloliente, hay que avisar.
  • La mejoría del sangrado suele notarse desde el primer o segundo ciclo; la reducción de tamaño es progresiva a lo largo de los meses y se mide con resonancia de control.
  • Acude a urgencias si aparece: fiebre alta sostenida, dolor que no cede con la analgesia indicada, flujo con mal olor, sangrado abundante o bulto creciente en el sitio de punción.
Esto no es un canal de urgencias. Si presentas un síntoma de alarma de los listados arriba, acude a un servicio de urgencias o llama al 911. No esperes respuesta por WhatsApp.
Riesgos y límites

Lo que también
tienes que saber.

Todo procedimiento tiene riesgos. Estos son los de este, ordenados por frecuencia. Se te explican de nuevo en consulta y se consignan en tu consentimiento informado.

Frecuentes y esperablesCólicos intensos las primeras horas y síndrome postembolización con malestar y febrícula durante algunos días.
Poco frecuentesFlujo vaginal prolongado, expulsión de un mioma por vía vaginal, hematoma en el sitio de punción, infección que requiera antibiótico.
Relacionados con el contraste y la radiaciónDeterioro transitorio de la función renal y exposición a radiación, que obliga a descartar embarazo. Por eso se piden los estudios previos.
Sobre la menstruación y la fertilidadExiste la posibilidad de que la menstruación se suspenda de forma permanente; el riesgo es mayor cuanto más cerca estés de la menopausia. Si buscas embarazo, díselo al médico antes: en ese escenario la cirugía conservadora puede ser la opción indicada, y es una conversación que debe hacerse con tu ginecólogo.
Lo que no se puede prometerLa embolización busca controlar los síntomas y reducir el volumen; la magnitud varía entre pacientes. En una proporción de casos los síntomas reaparecen con los años o se requiere otro tratamiento, incluida la cirugía. Nada de lo descrito aquí garantiza un resultado.
Preguntas frecuentes

Miomas Uterinos:
lo que más preguntan.

¿Me van a quitar el útero?
No. Ese es precisamente el punto del procedimiento: se cierran las arterias que alimentan los miomas y el útero se conserva. Es la alternativa que se plantea cuando no se quiere o no conviene una histerectomía.
¿Voy a poder embarazarme después?
Es la pregunta que exige más honestidad. La embolización no se plantea como primera opción cuando hay deseo de embarazo a corto plazo: en ese escenario la cirugía conservadora —la miomectomía— suele ser la indicada. Hay embarazos después de una embolización, pero la evidencia es menos sólida que para la cirugía. Si buscas embarazarte, dilo desde la primera consulta y resuélvelo con tu ginecólogo antes de decidir.
¿Los miomas desaparecen?
Se infartan y se encogen de forma progresiva durante los meses siguientes, pero no desaparecen. El objetivo del tratamiento son los síntomas —el sangrado, la presión, el dolor—, y eso suele mejorar antes de que el tamaño cambie mucho.
¿Cuánto duele?
El procedimiento en sí se hace con anestesia local y sedación, y no es doloroso. Lo que sí duele son los cólicos de las primeras 24 a 48 horas, que pueden ser intensos. Por eso se programa una noche de vigilancia con analgesia pautada: no es un dolor que se deje a tu cuenta en casa.
¿Cuándo vuelvo a mi vida normal?
La mayoría de las pacientes retoma su actividad habitual en una o dos semanas, dependiendo de cómo evolucione el síndrome postembolización. El plazo exacto se te indica por escrito.
¿Por qué me piden una resonancia si ya tengo ultrasonido?
Porque el ultrasonido dice que hay miomas, pero no siempre dice cuántos, exactamente dónde están, ni si lo que te produce los síntomas son ellos. La resonancia también ayuda a distinguir adenomiosis, que se trata distinto. Sin ese mapa el tratamiento se estaría planeando a ciegas.
Dr. Israel Divad García Cerda, radiólogo intervencionista en San Pedro Garza García
Quién lo realiza

Dr. Israel Divad
García Cerda

Médico radiólogo con alta especialidad en Radiología Intervencionista por la UNAM y el Hospital General de México, certificado por el Consejo Mexicano de Radiología e Imagen. Realiza personalmente el estudio y el procedimiento: no se delega a un técnico ni se reporta después.

Céd. prof. 8979045 Céd. esp. 12022183 Profesor UMAE Cardiología 34 · IMSS Miembro SIO Miembro American Venous Forum
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