El objetivo es evitar una cirugía extensa.
Colocamos al paciente en la camilla, realizamos una limpieza profunda en la zona de acceso, bajo sedación y/o con anestesia local, utilizamos el ultrasonido o la tomografía para introducir una aguja hasta la zona o tumor que queremos alcanzar, una vez en este sitio tomamos muestras de tejido para posteriormente valorarlas al microscopio.
El procedimiento dura de 30 a 40 minutos, es ambulatorio y puedes estar en tu casa el mismo día.